Cecil Beaton: “La belleza es la palabra más importante del diccionario”

“La belleza es la palabra más importantes del diccionario. Es sinónimo de perfección, esfuerzo, verdad y bondad” decía normalmente Cecil Beaton, uno de los grandes fotógrafos del siglo XX, reconocido por sus retratos y sus fotografías de guerra, además de por sus escenografías.

Cecil Walter Hardy Beaton (14 enero 1904, Londres – 18 enero 1980, Salisbury) o como era conocido, Cecil Beaton fue un gran retratista del siglo XX, por cuyo objetivo pasaron grandes nombres del mundo del cine, la moda, la literatura, miembros de la aristocracia, grandes iconos de la cultura o la política, llegando a convertirse, con solo 30 años, en el retratista preferido del mundo de la moda, del arte y fotógrafo oficial de la familia Windsor.

Inició estudios de Historia, Arte y Arquitectura en Cambridge, aunque nunca llegó a finalizarlos, lo que tampoco supuso un bache en su carrera. Su niñera ya le había iniciado en la fotografía unos años antes, y su madre y hermanas ya habían posado para él. No es de extrañar, que su primera fotografía publicada viera la luz durante su periodo en la universidad. Se trataba de un retrato de la Duquesa de Malfi que se publicó en la revista Vogue.

Ya en la universidad demostró una gran admiración por la clase alta y un marcado deseo de pertenecer a ella, que le persiguió casi toda su vida. Fue su primera exposición en la Coolling Gallery de Londres patrocinada por Osbert Sitwell en 1926 la que le dio la fama. Una muestra que no solo supuso un punto de inflexión en la incipiente carrera del artista, sino que lo fue para la disciplina artística en general, revalorizando el estatus de la fotografía en la sociedad.

Si bien esta exposición marcó un hito en el mundo fotográfico, también lo hizo la muestra que la National Portrait Gallery le dedicaba al artista en 1968, ya que fue la primera retrospectiva a la obra de un autor vivo.

Beaton fue un amante de la excentricidad y un verdadero ejemplo de dandi. En sus fotografías demuestra una gran capacidad de mostrar mundos sofisticados, sensuales, elegantes y de una gran belleza. En cada una de sus obras se aprecia su visión estilizada y exquisita del mundo. Sus retratos se caracterizan también por el protagonismo de su escenografía, especialmente en los primero años de su carrera. Cecil Beaton tenía un don para profundizar en sus retratados y mostrar la fragilidad de sus personajes. Como decía Truman Capote: “Su inteligencia visual es la de un genio… Escuchar como descrbie Beaton, en términos estrictamente visuales, a una persona, un lugar o un paisaje, es asistir a una representación divertida, brutal o bellísima, pero siempre y sin ningún género de dudas, brillante. Es justamente esto, la inteligencia extraordinaria y comprensión visual de sus fotografías, lo que hace que la obra de Beaton sea única”.

Como fotógrafo trabajó para revistas como Vogue, Harper’s Bazaar o Vanity Fair. No obstante su logro más destacado viene de su faceta de escenógrafo, con la que realizó numerosos trabajos y que le dio cuatro Premios Tony por sus montajes teatrales en Broadway y tres estatuillas Oscar por su trabajo en My fair Lady (1956).

Sus obras se desarrollan a lo largo de seis décadas en las que su estilo va evolucionando y adaptándose a cada época. De esta forma en los años 20 encontramos retratos con un fuerte protagonismo de los decorados, resultado de sus trabajos como escenógrafo y que eran realizados por él mismo. En la siguiente década sus trabajos introducen la influencia del surrealismo y en los años 40 la dura realidad de la guerra se cuela en su cámara. Solo en este periodo tomó más de 10.000 fotografías. Tras la guerra sus fotografías se tornan austeras y sobrias, perdiendo protagonismo de las escenografías, retratando actitudes cotidianas y reflejando una mirada del fotógrafo que ha visto los desastres de la guerra en primera persona, además deja la fotografía de moda para iniciarse en la andadura del fotógrafo independiente. A finales de los 60 la influencia de fotógrafos como Richard Avedon o Irving Penn se cuela entre sus imágenes.

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A pesar de su cambio de estilo, como decía Stephen Tennant, “el arte de Cecil Beaton es siempre la mañana de un día de cumpleaños, la víspera del gran baile, la subida del telón”. Beaton se convirtió rápidamente en uno de los fotógrafos más influyentes de su época y su fama no hace más que crecer con los años. Fue un fotógrafo excelente con una capacidad extraordinaria para captar la esencia de sus retratados, enamorado de la belleza y comprometido con el reflejo de la verdad.Y así es su legado fotográfico: Bello y veraz.

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