Arte, ES, fotografía, Histórico, Recorridos
Dejar un comentario

Saul Leiter: “Yo aspiraba a no ser importante”

Viajemos un momento a los años 50 en Nueva York: el auge del expresionismo abstracto ya era evidente, Hollywood se convertía en la capital de la producción cinematográfica, en la prensa nacían nuevos medios como Los Angeles Times o The Washington Post, en 1951 la ONU establecía sus instituciones de manera permanente en la gran ciudad… En ese mismo año, con tan solo cinco viviendo en la ciudad y cuatro dedicándose a la fotografía, la revista Life publicaba una serie del fotógrafo Saul Leiter.

Saul Leiter fue el hoy reconocido como precursor de la fotografía en color. Pintor y fotógrafo, nació en Pittsburgh (Pensilvania) en 1923, y llegó a Nueva York en 1946 con la intención de ser pintor. Sí, pintor, una faceta de su vida que para muchos ha pasado desapercibida. Leiter combinó durante toda su vida la fotografía y la pintura, y fue esta última disciplina la que más le apasionó en su trayectoria artística. Tanto fue así que no dejó de pintar un solo día hasta su muerte el 26 de noviembre de 2013 en Nueva York.

Con una cámara entre las manos

Sencillamente miraba al mundo sin estar preparado para nada

En su adolescencia recibió un regalo de su madre que sin saberlo, unos años después, cambiaría su vida: una cámara. No sería esta la única vez que le regalarían una cámara. A su llegada a Nueva York hizo amistad con W. Eugene Smith quien le regaló la cámara que revolucionó la fotografía de calle: una Leica. Un guiño a la vida: La cámara que revolucionó la fotografía de calle para el fotógrafo que dio un giro a la fotografía de calle.

Pero, ¿cómo llegó Leiter a la fotografía? La verdad hubo un momento muy marcado en su vida. Fue en 1947 en una exposición de Cartier Bresson cuando la fotografía calaría realmente en su visión artística. Aunque también hay que decir que las amistades que le rodeban como Smith hicieron su parte. A partir de ahí la cámara se convirtió en el medio a través del cual capturar e interpretar la vida de la ciudad. A través del cual expresarse.

The weeding as a Funeral fue la primera serie del autor, como comentábamos al principio, que vio la luz en una revista. Tras ello fueron varios los éxitos que acompañaron al fotógrafo, a pesar de que el éxito nunca fue algo que buscara y de que en los primeros años las críticas le llovieron bastante.

En alguna parte secreta de mí había un deseo de evitar el éxito.

Con el apoyo de la crítica o sin él, Leiter, fue haciéndose un hueco en el mercado. En 1956 exponía su trabajo de manera individual y en 1957 veinte de sus trabajos en color se incluían en una exposición experimental en el MoMA. Fue ahí cuando el director de la revista Esquire, Henry Wolf, le hace unos encargos de moda. Un hecho que podría haber sido aislado pero que fue en realidad el inicio de una carrera profesional en la fotografía de moda para Leiter, que le dio la fama y le permitió vivir de sus fotografías.

Tenía la esperanza de que el resultado pareciese una fotografía antes que una foto de moda

Sin buscarlo y sin quererlo alcanzó el reconocimiento de la crítica, pero no sin pasar por un largo periodo de rechazo e incomprensión. Esto llegó especialmente cuando pasó de hacer fotografías en blanco y negro, estilo predominante en esa década, a convertirse en pionero de la fotografía en color.

El color

Leiter, partió de la pintura para explorar la fotografía en color. Empezó contando únicamente con el apoyo de su pareja, Soemes Bantry, a la que retrató en numerosas ocasiones, y terminó considerado como uno de los grandes coloristas de Nueva York.

No es porque no quisiera que mi trabajo no fuera apreciado, pero por alguna razón -quizás porque mi padre desaprobaba casi todo lo que hacía- en algún secreto lugar de mi ser yacía el deseo de evitar el éxito.

Este reconocimiento, sin embargo, llegó tarde. No fue hasta después de 1997, cuando la hoy directora de la Fundación Leiter, Margit Erb se propuso editar un libro con las fotografías del autor, algo que le llevó casi una década. Cuando ya tenía la recopilación le costó encontrar un editorial para el libro, pues era una época en la que solo se vendían fotografías en blanco y negro. Pero finalmente, en 2006, salió Early Color, y su éxito fue inmediato. Fue ahí, con 82 años, cuando Leiter empezó a ser considerado precursor de la fotografía en color.

El estilo “Leiter”

Me gusta no estar seguro de lo que uno ve. No sabemos por qué estamos mirando una imagen cuando de repente descubrimos algo y empezamos a ver. Me agrada esa confusión.

Esta cita resume la sensación que las fotografías de Leiter trasmiten. Una atractiva confusión que nos hace mirar las imágenes detenidamente y buscar formas o colores que conecten con algún elemento de nuestro imaginario colectivo.

Su obra fotográfica, tanto las obras en blanco y negro como las de color, muestran un alto carácter personal. No obstante, sus primeras piezas capturan la energía de las calles, el movimiento y el ajetreo urbano neoyorkino, mientras que en su salto al color aborda temas más personales en los que refleja su propia experiencia, así como su perspectiva de los espacios y personas que por su vida pasaron.

Tengo en mucha estima ciertas nociones de la belleza a pesar de que para algunos esta es una idea anticuada. Algunos fotógrafos piensan que al tomar imágenes de la desgracia humana están abordando un problema serio. Yo no creo que la desgracia sea más profunda que la felicidad.

La composición es uno de los elementos que más distingue al autor. Se podría decir que siempre plantea composiciones en varias capas dando lugar imágenes abstractas. Además es reacio a plantear perspectivas centradas o con una visión clara del espacio. Las composiciones son más bien enredadas o rotas por alguna confrontación de elementos. En su fotografía en color especialmente, podríamos hablar de grandes masas sin información.

Pero más allá de la composición hay otro elemento que caracteriza a las fotografías de Saul Leiter, y es el carácter íntimo que se recoge en todas sus piezas. Una intimidad que se conjuga con la influencia del arte japonés, siempre presente en su obra.

Se puede hablar mucho de las obras de Leiter, sin embargo no hay palabras que describan lo que sus trabajos trasmiten. No es la técnica la que conquista al espectador, sino la oportunidad de poder a través de sus ojos un mundo al que creíamos conocer. Es la oportunidad de viajar a los neoyorkinos años 50 y descubrir sus calles y su gente desde una inclinación que no esperábamos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s