Faith Wilding

Woman Art House

«Esperando… esperando… esperando / Esperando a que alguien venga/ Esperando a que alguien me tome en brazos / Esperando a que alguien me alimente / Esperando a que alguien me cambie los pañales…. Esperando /… Esperando /… Esperando a ser una niña grande /… Esperando a llevar sujetador / Esperando a que me venga la menstruación / esperando a leer libros prohibidos / … / Esperando a tener novio / Esperando a ir a una fiesta, a que me saquen a bailar, una balada / Esperando a ser bonita / Esperando el gran secreto / Esperando a que empiece la vida… Esperando… […]»

Este es un fragmento de la obra más famosa de la artista Faith Wilding. La pieza consistió en una performance en la que la artista sentada en una silla se balanceaba de delante a atrás mientras hacía un recorrido por la espera que la mujer debía, y en muchos casos actualmente debe, hacer a lo largo de su vida. Waiting, era el nombre de la performance que duraba 15 minutos y con la que Wilding quería expresar cómo las expectativas de las mujeres eran limitadas por la sociedad a un ciclo monótono y repetitivo de espera a que se sucedan ciertas circunstancias vitales.

La performance se llevó a cabo por primera vez en la Womanhouse, en el California Insitute of Arts, un espacio organizado por Judy Chicago y Miriam Schapiro en el que se programaron del 30 de enero al 28 de febrero de 1972 instalaciones y performances artísticas relacionadas con el feminismo. Y del que más tarde Faith Wilding realizó una crónica acerca de su trabajo dentro del Movimiento Artístico Feminista en el sur de California, publicandola en un libro titulado By Our Own Hands (Los Ángeles, 1976).

Era 1972, momento en el que se vivía la segunda ola feminista y se producían acontecimientos como la reciente creación de La Organización Nacional para la mujer (EE.UU., 1966) o protestas como la interrupción que varias manifestantes feministas protagonizaron en 1970 en el concurso de Miss Mundo. Un caldo de cultivo socio-político idóneo para que las artistas se unieran a las reivindicaciones sociales a través del arte, dando lugar a lo que hoy conocemos como la corriente de Arte Feminista, a la cual perteneció Faith Wilding.

Wilding es una artista multicultural, escritora, educadora y activista paraguayo-estadounidense nacida en Paraguay en 1943. En 1961 emigró a los Estados Unidos para estudiar Bellas Artes en la Universidad de Iowa. Terminó sus estudios en 1969 y pasó a ser miembro de la Students for a Democratic Society, donde participó en acciones activistas contra la guerra de Vietnam y empezó a formar parte del movimiento feminista. Un año después comenzó como docente en el Programa de Arte Feminista del que salió la #Womanhouse.

Faith Wilding explora en sus obras la identidad femenina en términos sociales, psicológicos y biológicos a través de distintos medios como son las instalaciones escultóricas, las performances, el dibujo, la pintura, los ensayos o monólogos. Como ella misma dice: “Trabajo en muchos materiales y formatos que incluyen dibujo, pintura, impresión, escritura, libros de artistas, performance y medios electrónicos. (….)Me interesan las posibilidades transformacionales y pedagógicas de un arte radical, un arte que utiliza la belleza como una táctica terrorista, en lugar de un fin en sí mismo”.

Con respecto a sus obras son varias las que destacan. Waiting no fue la única que Wilding realizó en la Womanhouse. Su escultura, Crocheted environment (1972), instalada en una de las habitaciones de la casa, cubría las paredes y techo de la habitación con una estructura de ganchillo que parecía acoger a los espectadores. Una pieza que resaltaba los roles domésticos, maternos y de la mujer impuestos por la sociedad. Sin embargo, fue más agresiva la instalacción Sacrifice que en 1971 ocupó una de las salas de la Womanhouse. La obra estaba formada por una figura de talla natural con tripas de vaca y sangre, ave muerta, kotex, flores de plástico y velas tumbada sobre una mesa en el centro de la estancia. Los participantes fueron invitados a encender velas en el altar. Con esta obra Wilding invitaba a reflexionar sobre la obligación de las mujeres de tener que ser madre, pues la figura representada ha muerto por el dolor de tener que serlo de forma impuesta.

“Pienso en mi trabajo visual como una especie de “teoría aplicada” basada en la investigación sobre fenómenos e ideas sociales y culturales contemporáneos”. De esta “teoría aplicada” salieron, como ella misma dice, varias obras interesantes como la serie Embryoworlds, un proyecto en el que combina las nuevas tecnologías de “concepción asistida” con los efectos de la tecnociencia en las vidas y cuerpos de las mujeres de todo el mundo. Con este proyecto, que Wilding adapta según la sala en la que se expone, pretende ahondar en la combinación entre ciencia y arte desde la mirada de nuestros miedos, deseos y anhelos más profundos tomando como base la narrativas de evolución, elección, idealización, inmortalidad y perfección.

Dentro de este proyecto está, por ejemplo, la obra Body and Soul, 1997-98, una escultura que refleja cómo el alma abandona el cuerpo a través de dos recipientes, uno rojo y otro verde, conectados por un paño blanco que filtra lentamente los colores.

Otra de las piezas destacadas de la artista, en la que se reconoce la influencia de artistas como Judy Chicago o Georgia O’Keffe, fue Great spiral de 1979, una pintura de una espiral que llena el marco y que evoca una poderosa fuerza vital giratoria simultáneamente animal y vegetal. Con esta obra Wilding no solo busca una referencia al cuerpo, sino también a algo más profundo como es un sentimiento.

Wall of wounds es otra de las piezas que ejemplifica sus investigaciones artísticas. En ella parte del imperativo “¡Muestra tu herida!” que muchas veces parece ser la motivación de entretenimiento de los programas de radio y televisión, para desarrollar una pieza con manchas y marcas sensuales impresas sobre un papel de seda. Con ello busca “restaurar el efecto en oposición al espectáculo adormecedor del dolor” y al mismo tiempo remarca el consumo del fenómeno de los programas de entrevistas invitando al espectador a “adquirir una herida personalizada”.

A lo largo de su carrera Faith Wilding se ha centrado en los aspectos de la historia somática, psíquica y sociopolítica del cuerpo, sin embargo, más recientemente han sido las formas en que los cuerpos, en especial el de las mujeres, se ven afectados por la invasión de la tecnología o la biología lo que más ha marcado su interés de creación. Así lo reflejan sus publicaciones recientes, lecturas, exposiciones y performances que se han centrado en lo que ya se conoce como el ciberfeminismo, con especial énfasis en la biotecnología.

Siguiendo esta línea de investigación se convirtió en una de las fundadoras del colectivo SubRosa relacionado con el impacto de la biotecnología en las mujeres y que desde 1998, focalizan esfuerzos en hacer visible las conexiones entre la tecnología, el género y la diferencia a través de intervenciones artísticas, investigaciones y debates con un foco en las biotecnologías. http://cyberfeminism.net/

En esta línea encontramos la obra Recombinantes (1992-96), en la que a modo de investigación del cuerpo se muestran un conjunto de dibujos que representan seres humanos fusionados con máquinas, plantas y/o animales. O como Wilding dice: “Pienso en estas obras como “recombinantes”, ya que no solo combinan los medios tradicionales como la acuarela y el meticuloso dibujo en tinta con los métodos mucho más nuevos de collage y montaje, sino que también hablan del estado psíquico del cuerpo en la actualidad: la recombinación”. Y sigue explicando “el cuerpo recombinante, que es el tema de gran parte de mi trabajo, es un depósito monstruoso e incómodo de fragmentos históricos melancólicos expresados ​​como partes animales, humanas, orgánicas y mecánicas. Es un cuerpo hermoso y extraño en sus posibilidades monstruosas (im)”.

Faith Wilding ha expuesto en EE.UU. y Europa. Sus trabajos de audio han sido comisionados por RIAS Berlin, WDR Colonia y National Public RAdio de USA. Ha publicado en MEANING, Heresies, Ms. Magazine, The Power of Feminist Art, y otros libros o revistas. Actualmente es profesora en el Art Institute of Chicago y la MFA en el Programa de Artes Visuales del Vermont College of the Union Institute and Univesity, y está “muy interesada en los procesos aleatorios e involuntarios y en las ideas que me dan para las imágenes conscientemente manipuladas y desarrolladas”.


Podríamos decir que son dos cosas por las que se reconoce la figura de Wilding actualmente: su destacada contribución al desarrollo del arte feminista y su conocido trabajo en el ciberfeminismo, o cómo gracias a sus obras e invitaciones a la reflexión hemos avanzado en nuestra espera.

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